Institucionalizar y profesionalizar

RTA, revista AGRONOTICIAS Nº 427

_______________________________

INSTITUCIONALIZAR Y PROFESIONALIZAR AL SECTOR AGRARIO

 

“En el Bicentenario de la Independencia Nacional, que será exactamente en cinco años, mi deber es que podamos cumplir con los sueños de los fundadores de nuestra República: Si a la paz, sí a la unión; no al enfrentamiento, no a la división”

Esto fue lo esencial que proclamó el flamante Presidente de la República, Eco. Ph.D. Pedro Pablo Kuczynski Godard, en su primer Mensaje a la Nación el 28 de julio reciente.

Y luego añadiría tres compromisos fundamentales:

“Quiero una revolución social para mi país. Anhelo que en cinco años el Perú sea un país moderno, más justo, más equitativo y más solidario. ¿Qué significa ser un país moderno? Significa que las desigualdades entre los más ricos y los más pobres deben resolverse levantando los ingresos de los más pobres”.

“En el 2021, Año del Bicentenario, el agro del sector rural donde está la mayor cantidad de pobres del Perú, se habrá transformado. El agro aporta las dos terceras partes de los alimentos que consumimos los peruanos y da empleo a un tercio de la fuerza laboral. Apoyar a los hombres y mujeres del campo significa llevar la verdadera justicia social a los más pobres del Perú.

“Necesitamos entendernos como país; enfrentar los conflictos con diálogo, no con enfrentamiento”.

Bien. En función de estos enunciados medulares la gestión del nuevo gobierno en el sector agrario debería haber empezado y empezar con  una elemental convocatoria al ejercicio transparente de la institucionalidad para el diálogo y la concertación. Pues sin priorizar a este factor en los frentes público y privado  a la vez, sería casi imposible lograr aproximaciones interinstitucionales  y sociales básicas en aras del  decisivo entendimiento intrasectorial.

Dos eran y son los instrumentos determinantes que   en tal sentido debió y  debe activar pronto el flamante régimen:


CONSEJO NACIONAL DE CONCERTACIÓN AGRARIA (CONACA)

El Consejo Nacional de Concertación Agraria (CONACA), creado por Ley Nº 27965, publicada el 19 de mayo del año 2003, y sus equivalentes regionales, establecidos por Ley Nº 29003, vigente desde el 20 de abril del año 2007.

Incluso para diferenciarse de todos sus  antecesores en el acatamiento de la legislación, el primer gobierno de PPK debería haber comenzado  por la apertura  de esos elementales espacios de ejercicio democrático, para facilitar la gobernabilidad de este sector megadiverso y afligido por tantas necesidades, expectativas y frustraciones embalsadas.


COORDINACION INTERGUBERNAMENTAL

El Consejo de Coordinación Intergubernamental Agraria previsto en el artículo 13 de la Ley Nº 30048 o Ley  Orgánica y Funcional  del Ministerio de Agricultura y Riego, para interrelacionar y hacer actuar en concierto al MINAGRI y sus OPDs con las direcciones regionales agrarias e incluso con las municipalidades rurales.

Como dicha instancia hoy no existe, por la absurda resistencia de las dos anteriores administraciones del MINAGRI; hoy cada nivel de gobierno actúa  por su cuenta, incluso incurriendo en duplicación de esfuerzos y gastos  para un mismo menester; lo cual es particularmente negativo o estéril en los planos de la prevención, mitigación y adaptación ante el cambio climático.

Los únicos organismos centrales que han sabido aproximarse creativamente a los gobiernos subnacionales, incluso para motivarlos a cofinanciar acciones y   obras, han sido “Sierra Exportadora”, el Programa (Fondo) “Mi Riego” y el PSI.

 

CELOS INFUNDADOS

No de ahora, sino desde hace mucho tiempo, ciertos burócratas y tecnócratas  del sector sienten celos infundados ante  la participación de los productores o sus  asesores técnicos en los escenarios del diálogo público-privado. Pues suponen —suponen mal— que éstos podrían restarles protagonismo en la identificación de los grandes problemas sectoriales y sus alternativas de solución o satanizar a los diagnósticos  y recetas  que no encajen con sus puntos de vista. Craso error.

Entretanto la experiencia indica  todo lo contrario.

Por ejemplo, durante la ejemplar gestión ministerial  del Ing. Agr. Álvaro Quijandría Salmón (Q.D.D.G.), el CONACA alcanzó su máximo apogeo, porque todos los miembros del consejo —aunque en  especial  los representantes  de los gremios de productores— estaban moralmente obligados a buscar y  aportar soluciones; proceso en el que, además, ellos aprendían a forjar  espíritu participatorio y sentido  de institucionalidad. Entonces las sesiones del CONACA se desarrollaban  en torno a sencillos desayunos concebidos incluso para acercar a los voceros públicos y privados hacia un ambiente de convivencia fraterna, más allá de las naturales discrepancias.

“Casi normalmente, nuestras posiciones y las oficiales colisionaban en el primer encuentro. Pero luego de dialogar en las siguientes sesiones, al final nos poníamos de acuerdo y terminábamos como amigos”, recuerda al respecto el Ing. Luis Zúñiga Rosas, entonces Presidente de CONVEAGRO, el casi beligerante colectivo suprainstitucional que más aportaba al entendimiento.

Sin duda alguna, a ese proceso de distensión y consenso  también contribuía bastante el papel contemporizador del Presidente de la Comisión Agraria del Congreso de la República. Pues él forma parte del CONACA por mandato de la Ley Nº 29003 y como tal  ahora es  también un puente en potencia para  buscar acercamientos básicos  con  el neofujimorismo opositor que hoy   impera en el Legislativo.

 

INTERGUBERNAMENTAL

Mucho más importante aún es el diálogo entre los representantes agrarios  de los tres niveles de gobierno; mejor todavía en presencia de los productores, para armonizar visiones, estrategias, metas y objetivos en aras de complementariedades presupuestales y operativas.

Salvo en el papel, hoy no existe ese mecanismo, lo que no beneficia a nadie y perjudica todos; tal como pueden confirmar los mismos pueblos rurales.

En consecuencia, para facilitar y optimizar su gestión en el campo, la nueva administración del MINAGRI debería implementar ambas instancias  en el día, así como  hacer funcionar a los consejos nacionales y multisectoriales por líneas de producto: arroz, azúcar, café, lácteos, carnes, algodón, etc.

 

RETOS PARA  LAS BANCADAS PARLAMENTARIAS

Entretanto, las bancadas mayoritarias en el Congreso de la República —aunque en especial las de Fuerza Popular (fujimorista) y el Frente Amplio (izquierda) tienen el deber ineludible de:

Fiscalizar el fiel cumplimiento de la Constitución por el Poder Ejecutivo y los  órganos  más representativos de éste en los tres niveles de gobierno.

Investigar y  denunciar  todos los casos e indicios de corrupción cometidos en el régimen anterior y/o detectados durante el proceso de transferencia  del poder.

Revisar la parcial y restrictiva reglamentación de la Ley Nº 29736 o Ley de Reconversión Productiva  Agropecuaria. Pues el Decreto Supremo Nº 019-2014-MINAGRI o Reglamento de la  Ley reduce arbitrariamente los alcances de ésta sólo a los cultivos de algodón y arroz en la costa centro-norte y de coca ilegal en el VRAEM, y

Exigir la inmediata reglamentación de la Ley Nº 30160, o ley que promueve la siembra y cosecha de agua en los Andes, así como la masificación  del riego (preferentemente tecnificado) en la misma región. Dicha norma salió adelante el 28 de enero del 2014, gracias una iniciativa del parlamentario fujimorista por Junín Jesús Hurtado Zamudio.  Pero el MINAGRI  no quiso o no pudo reglamentarla sin explicación ni justificación alguna; no obstante  que la aplicación  de esa  ley es clave para conjurar  estructuralmente  a la terrible amenaza de escasez crónica  de agua en el país e incluso para dar vuelo inicial al naciente Programa “Sierra Azul” del gobierno.

Finalmente, sobre todo la nueva administración del sector debe comprender que no se puede esperar resultados distintos en el campo haciendo las mismas cosas de siempre desde el poder político-administrativo aún centralizado en Lima Metropolitana.

Es hora de instituir seriamente el diálogo y la concertación en todos los frentes y niveles del sector, a la vez de profesionalizar el manejo de la administración respectiva.