¡QUE TAL LECHE!

RTA, revista AGRONOTICIAS Nº 139


¡QUE TAL LECHE!

Por fin, tras 25 años de estancamiento, la ganadería lechera y el Perú saldrán de perdedores, gracias al primer decreto pro agrario del presente regimen.

 

Tal como los memoriosos deben recordar con dos categóricos titulares de portada, AGRONOTICIAS fijó una posición invariable —por lo racional— frente a la política lechera del país, a poco tiempo de salir a luz: “La leche en polvo atenta contra la leche fresca” (Edic. N° 2, Dic 79) y ¡Pueblo sin leche, pueblo sin futuro!” (Ed. N° 4, Mar’80).

Con esa autoridad moral, sustentada por una visión trascendente de la alimentación peruana, hoy tenemos que saludar la dación del Decreto Supremo N° 030-91-AG, el 20 de junio pasado (1991), mediante el cual el gobierno vigente prohibió —a partir de esa fecha— “la elaboración y comercialización en todas sus formas de leche recombinada y/o reconstituida”, así como el uso de éstas en la elaboración de derivados lácteos, de derivados lácteos, con excepción de chocolates y helados (D.S. 031-91-AG). En ambos casos, la comercialización de los productos concernidos quedará automáticamente proscrita a partir del primer día de agosto.

 

HIGADO Y BOLSILLO

¿Qué “delito” cometió el gobierno como para que la Asociación de Industriales Lácteos (ADIL), desate de pronto la “Guerra de la Leche”, primero acusando a los ganaderos de haber formado un “cartel” (mismo Cali o Medellín) para arrancar ese dispositivo (ver sucia información pagada en la revista “Sí” N° 28 del 30 de junio); luego, presentando un Recurso de Amparo para tratar de inviabilizar la norma, con resultados felizmente desfavorables hasta la fecha, gracias a la oportuna apelación del Auto Precautelatorio dictado por el Juez Raúl Rosales Mora (21 Juzgado Civil de Lima); y, finalmente, desplegando una millonaria campaña publicitaria para alarmar a la población —con un espíritu cuasi terrorista y abiertamente especulativo— anunciando un inminente encarecimiento y desabastecimiento de la leche en lata, como consecuencia del dispositivo comentado?.

Es muy simple: Sin retroceder un ápice en su tendencia neoliberal, el regimen sencillamente proscribió una práctica industrial sin precedents en el mundo, que —no obstante— tuvo más de un cuarto de siglo de vigencia en nuestro país, por la prevalencia de ciertos intereses mercantiles sobre el interés nacional: la recombinación de la leche fresca con insumos lácteos importados —esto es, la adulteración de la primera— para producir leche evaporada y leche fluida, en condiciones cada vez más adversas para la ganadería y para el público, como se puede apreciar en los cuadros adjuntos (ver figuras).

 

LOS MITOS

¿Es que con esta medida colapsará la industria y el pueblo no tendrá leche evaporada?… Nada de eso. Si la industria —igual que la ganadería— quiere sobrevivir compitiendo a nivel internacional, tiene dos opciones: 1) Reconvertirse y modernizarse para procesar cada vez más leche fresca como “Gloria” y “Nestlé” lo hacían antes de la recombinación; o 2) Resignarse a importar y comercializar insumos lácteos foráneos, pero sin alterarlos.

De otro lado, para el público las alternativas son aún mayores: 1) Consumir leche fresca pasteurizada, con todas las virtudes propias del producto natural; 2) Comprar la leche en polvo importada (nutricionalmente disminuida), para reconstituirla en su propia casa; o 3) Ingerir verdadera leche evaporada (nacional o extranjera), major dicho un derivado genuino de la leche fresca, no de la recombinación criolla de ésta con leche en polvo desvitaminizada por la deshidratación y su prolongada conservación en los almacenes de los países excedentarios. En este punto, no se debe olvidar que el consumo cotidiano y masivo de leche evaporada en tarro —tarro caro que se bota al tacho por millones, sin provecho alguno —obedece a un mal hábito fomentado en nuestro medio —precísamente— por la recombinación, pues este tipo de producto, en todo el mundo, se usa casi exclusivamente en repostería, no como alimento de uso corriente. Adicionalmente entre todas estas opciones, el público tiene la posibilidad de elegir cualquiera de las leches foráneas que están ingresando al mercado nacional, por si no quisiera pagar el precio justo de la leche nacional, en cualquiera de sus formas.

Así es que eso del “desabastecimiento” es solo un peregrino metesusto de quienes han perdido la mamadera de la recombinación tras 25 años de provecho exclusivo, en contra de los grandes intereses nacionales.

LOGICA GUBERNAMENTAL

Con todo lo saludable que resulta esta medida para el campo y el país, ella no responde tanto a una reorientación agrarista o nacionalista del gobierno, aunque así lo parezca. No. La explicación es otra.

Es verdad que se trata de erradicar una práctica perniciosa de la industria láctea (la recombinación), pero lo más importante de la decision es que está destinada a preparar a la misma industria y al país entero para el momento —muy cercano— en que los países superproductores de lácteos, como los de la Comunidad Económica Europea, retiren los subsidios que actualmente otorgan a sus exportaciones (más de 50%) para penetrar con ventajas a los mercados del Tercer Mundo, como el Perú

En consecuencia, el grupo de la ADIL, en vez de adoptar la política del ladrón que grita “ladrón, ladrón” para mimetizarse con la gente honrada, debería agradecer al gobierno por tal decision y, retomando la serenidad, concertar con los ganaderos la mejor forma de reactivar la producción, ampliar el acopio, reacondicionar las plantas y emprender una campaña conjunta de aliento al consumo, tomando en cuenta —además— que la ingesta percápita del pueblo peruano en este rubro no llega ni a la cuarta parte del índice mínimo recomendado por la FAO (120 litros por persona/año)

 

EFECTOS PREVISIBLES

En el caso de que los disfuerzos leguleyescos y especulativos del cartel fabril contra del D.S. 030-91-AG y su complemento (el D.S. 031-91-AG) no tengan éxito en el Poder Judicial —lo cual depende mucho de la atención que le presten al caso los gremios lecheros— es de prever los siguientes efectos inmediatos en la economía del sector:

  • Recuperación e incremento inmediato de la producción lechera en las principales cuencas, con solo mejorar la alimentación de las vacas.
  • Reactivación de las plantas procesadoras de provincias (Sullana, Trujillo, Mantaro, Iquitos, Tarapoto, Cusco y Tacna, además de la UNA-La Molina), para absorber la mayor oferta de leche fresca.
  • Apertura de nuevas plantas comenzando por la de Oxapampa, Pucallpa y Huachiá (SAIS) “Pachacútec”), así como ampliación de las ya existentes (verbigracia: “Danlac” en Jequetepeque y “Prolacsur” en la Irrigación Majes).
  • Resurgimiento de las lecherías y queserías artesanales en los pueblos más apartados del país, especialmente del Ande y la Selva.
  • Incremento de los niveles de productividad por vaca/día, para enfrentar con éxito a la competencia de los lácteos importados.
  • Fijación del campesinado ganadero en sus zonas de origen, mediante el incremento del empleo productivo (acopio, agroindustria, comercialización, etc.); y
  • Mayor consume de lácteos por la población, como resultado de una mayor competencia en la oferta.

No hay que esperar mucho tiempo para ver todo esto. El mismo Presidente Fujimori ha evidenciado estar plenamente convencido de ello, al desahuciar un proyecto nulificador de la medida, que le fuera alcanzado por intermedio de cierta gente de Economía y Finanzas.

En 1990, la ganadería nacional produjo un total de 776,900 toneladas métricas de leche comercial. Su meta, su compromiso inmediato es elevar el índice a 1’350,000 T.M., para cubrir con suficiencia las 200-250,000 T.M. de insumos foráneos que dejará de utilizar la industria recombinadora.

Por todo lo expuesto, hoy como ayer, AGRONOTICIAS exhorta a deponer estériles enconos entre industriales y ganaderos, para construir unido un Perú con leche, un Perú con futuro. Ha llegado el momento de empezar la tarea.