¡CON MALA LECHE!

RTA, revista AGRONOTICIAS Nº 141


 ¡CON MALA LECHE!

Entretelones de la Guerra sucia desplegada por la gran industria láctea contra la ganadería y el país

 

Soberbiamente reacia a aceptar el cambio de una estructura viciosa que imperó más de un cuarto de siglo, en contra de los grandes intereses y objetivos nacionales, la gran industrial láctea sigue maniobrando contra la orientación pro lechera de la Ley de Promoción de las Inversiones en el Sector Agrario. Aquí las motivaciones y entretelones del caso.

 

¿Por qué la producción lechera nacional creció apenas 8.81% entre 1965 y 1990, mientras —por ejemplo— el pollo evolucionó en 562.29%?

¿Por qué el consumo lácteo per cápita en el Perú no llega ni a la cuarta parte del índice mínimo recomendado por la FAO (120 litros por año), si nos damos el lujo de tener una industria que dice preocuparse por el autoabastecimiento nacional y que, sin embargo, en ese lapso no ha hecho otra cosa que recombinar cada vez más insumos lácteos importados (y doblemente subsidiados) con el producto nacional, sin que ello signifique mayor progreso para la ganadería y el país, sino todo lo contrario?.

¿Por qué finalmente, ahora, esta industria —ayer monopólica y hoy todavía oligopólica— se rasga las vestiduras por la proscripción del nefasto proceso recombinatorio, amenazando al país entero con el fantasma del desabastecimiento de leche evaporada-recombinada en lata?

Estas y otras preguntas ya fueron estadística y conceptualmente respondidas por AGRONOTICIAS N° 139, sin merecer réplica alguna.

No obstante, como recientemente Gloria S.A. —la ostensible lidereza del grupo béligerante— ha vuelto a agitar el porongo con una tanda de comunicados, además de otras maniobras furtivas, en torno al tema, aquí vamos a precisar algunas cosas, con la independencia que nos caracteriza pero también con el compromiso inquebrantable que nos une a los grandes objetivos e intereses de la nación.

 

VERDADES AMARGAS

En primer lugar, está demostrado que la recombinación ha sido y es una alternativa adversa para la ganadería, aunque sí un negocio redondo para las grandes plantas del ramo. Pues en el último cuarto de siglo (del año 1980) no solo ni la producción ni el consumo han crecido, sino también ese negocio ha provocado una inestimable sangría de recursos nacionales irrecuperables, en importaciones, subsidios y otras prebendas subalternas otorgadas a la gran industria recombinadora.

En segundo término, esta industria, que normalmente debió preocuparse desde hace tiempo por reconvertir gradualmente su infraestructura fabril para trabajar cada día con más leche fresca, no quiso hacerlo, acaso confiada en la persistencia de la sempiterna debilidad de nuestros ganaderos y la paralela venalidad de nuestros gobiernos. Aún más, cuando el presente régimen se entregó de lleno a los brazos del neoliberalismo económico, ella no solo rompió unilateralmente la instancia de negociación de los precios y mecanismos de comercialización con los productores, sino también pasó a imponer precios de antojo (a los ganaderos y al público), además de suspender el acopio lechero de los puntos más alejados, como en el caso concreto de la Cuenca del Sur y Norte.     ¿O no es verdad, verbigracia, que mientras el precio del tarro grande de Leche “Gloria” subió 1,700% entre julio de 1990 y julio de 1991, esta misma empresa se limitó a conceder solo 867% de aumento a sus proveedores?

En tercer lugar, la gran industria láctea parece no comprender hasta hoy que sus intereses particulares e inmediatos no necesariamente concuerdan con los del país, porque si lo entendiera, hoy no estaría embarcada en una millonaria campaña publicitaria contra la orientación pro lechera del Decreto Legislativo N° 653 y sus mentores, así como en recursos leguleyescos contra este mismo, y mucho menos aún en querer dividir a los gremios ganaderos y banalizar a sus dirigentes, solo para tratar de lograr —con una artificial cortina de presión social— que el gobierno dé marcha atrás en su acertada decisión de erradicar la recombinación.

¡Qué diferencia! Con las pequeñas y medianas plantas procesadoras que, en plena crisis y contra ella, vienen trabajando exclusivamente con, cada vez más leche fresca, demostrando así que ganadería e industria lactea pueden —y deben— ir siempre de la mano, más aun cuando está de por medio la alimentación nacional y cuando se trata de enfrentar juntos al desleal “dumping” de los países exportadores del rubro.

En pocas palabras, si la gran industria —y específicamente Gloria S.A.— tuviese razón y perspectiva histórica, toda esa millonada de dinero lo habría o lo estaría invirtiendo en reacondicionar su planta y su cobertura fabril-comercial para adecuarse a la ley y al interés nacional en el razonable plazo señalado por ésta. Pero no. No ha sido así, como lo vamos a probar con la siguiente recapitulación de maniobras sucias, que de hecho evidencian la mezquindad y hasta la ruindad de su causa.

 

GUERRA SUCIA

Tan pronto como el gobierno dio el Decreto Supremo N° 030-91-AG, el 20 de junio, el grupo fabril salió al frente de éste —entre otras cosas— con un publirreportaje contratado en la revista “SI” N° 228, el 30 del mismo mes, para denunciar a un supuesto “cartel de ganaderos” como presunto gestor del mencionado dispositivo, calificando a éste como proteccionista, mercantilista y violatorio de la libertad de industria y comercio, por el solo hecho de prohibir la recombinación, con bases legales y reales racionalmente inobjetables.

Paralelamente, el grupo presenta un Recurso de Amparo contra el Decreto ante el 21 Juzgado de Primera Instancia de Lima, a la vez de desplegar una vasta campaña periodística, política y publicitaria para alarmar a la población con el espectro de un inminente “desabastecimiento” de leche enlatada, como consecuencia de aquel.

Luego, como parte de la Guerra creada exclusivamente por ella, la industria logró un sorprendente aliado: el abogado y comentarista arequipeño Alberto Bustamante Belaúnde, quien, en la misma revista “SÍ” del 21 de Julio, no solo resultó más glorista que Gloria en impugner al D.S. 030-91-AG, sino también —cual ventrílocuo de ésta— se permitió sindicar como gestores directos de aquél a dos personajes supuestamente interesados en medrar con gruesas importaciones de leche en polvo entera: el destacado ganadero Federico Uranga Bustos, quien —dicho sea de paso— jamás ha importado leche de vaca sino “leche de toro”, que se llama semen; y al empresario agroindustrial Javier Ponce Riofrío, propietario de la planta Jequetepequense “Danlac” e “importador” de leche fresca de Cajamarca, Lambayeque y Piura. Así quedó en evidencia que la estrategia de la gran industrial láctea era desacreditar al D.D. 030-91-AG, haciéndolo aparecer como un dispositivo con nombre propio, cuando en realidad está orientado a levanter la economía de todos los que crían vacas en el país, para alimentar a todos peruanos.

En síntesis, el ensoberbecido grupo fabril desplegó todo su poder económico para mover simultáneamente hilos políticos, periodísticos, publicitarios, judiciales e —inclusive— gremiales, con el propósito de lograr la nulidad o —por lo menos— la neutralización de dicha norma.

 

RESPUESTA PRESIDENCIAL

Mas como ésta había sido dada tras un estudio concienzudo del tema en la esfera presidencial, el mismo Ing. Alberto Fujimori, quien habría experimentado en carne propia el influjo nocivo de la recombinación en la pequeña Planta Lechera de la UNA-La Molina, ordenó que la esencia del D.S. 030-91-AG fuera consagrada en la Ley de Fomento de las Inversiones en el Sector Agrario (Decreto Legislativo N°653), publicada el 1 de agosto. Así todas las maniobras fabriles quedaban en cero por imperio de una ley que solo otra norma de igual rango podría cambiar.

Frente a esta situación, la gran industria bajó momentáneamente su agresividad pública, para adoptar una nueva estrategia: Después de esparcir barro con ventilador y extorsionar con los precios, acercarse a dialogar con los ganaderos, con el aparente propósito de encontrar una salida intermedia.

 

LA GLORIA DE HURTADO

Y ese acercamiento comenzó por Gloria S.A., a través de dos personajes entrañable y sintomáticamente vinculados al ex Ministro de Agricultura, ex Premier y ex Agrarista Juan Carlos Hurtado Miller: los Ings. César Ismodes Saénz (ex viceministro) y Benjamín Roca De La Jara (hermano de toda la vida), quienes darían —entre otros— los siguientes pasos:

Conocedor de la férrea adhesion del Ing. Federico Uranga al D.L. 653 y su gran influencia en el sector lechero, Roca De La Jara lo llamó hasta en tres oportunidades durante la primera semana de agosto, para proponerle una reunión de ganaderos e industrials de élite en la casa de Hurtado Miller, quien —según él—había telefoneado alarmadísimo de los EE.UU, para comunicar que debido, al componente pro lechero y el supuesto sesgo antiliberal de dicha norma, “peligraba la reinserción del Perú al BID”; razón por la cual se ofrecía como providencial mediador. El encuentro se produjo el jueves ocho de agosto, pero solo entre la cofradía de Hurtado y los dueños de Gloria, además de un despistado criador mistiano. Los dirigentes lecheros, alertados por Uranga, habían comprendido que esa reunión pudo ser una trampa para hacerlos comulgar con ruedas de Molino y hojalata.

Sobreponiéndose a esa frustración, Gloria —tras conversar con Hurtado Miller— enroló al ex viceministro Ismodes como representante plenipotenciario suyo para negociar con Fongalsur, desplazándolo inmediatamente a Arequipa, a donde él llegaría a mediados de agosto, acompañado “gentilmente” por Roca De La Jara, para tender el Puente con la nueva dirigencia del gremio lechero, encabezado por el Ing. Gilberto Paz y Barriga.

En esencia, Ismodes y Roca —apoyados por el mistiano Justo Díaz Cano— propusieron el inmediato restablecimiento de las interruptas relaciones institucionales y comerciales con Fongalsur, incluyendo la concertación de nuevos precios para la leche fresca, pero a condición de que aquél se comprometiera a pedir al gobierno que en el Reglamento del D.L. 653 permita la persistencia de la recombinación hasta que la producción interna sea capaz de cubrir la capacidad de la planta; o sea, hasta el Día de San Juando, hoy ni mañana ni cuando. También ahí, reveladoramente, dichos negociadores volverían a mencionar, como elemento de persuación macroeconómica, la “ patriótica” preocupación del Ing. Hurtado Miller por las relaciones Perú-BID.

Pero mientras Ismodes y Roca avanzaban en las tratativas con tacto diplomático, otra gente de la misma industria se dedicaba a hacer discretamente algo parecido sin conocimiento de aquéllos, en tanto que un tercer equipo recolectaba firmas entre ciertos ganaderos desavisados para un memorial virtualmente anti-D.L. 653 y —además— orientado a mostrar que en las bases de Fongalsur y de la Asociación de Fongales del Perú no había unidad de criterio para defender a esta norma.

Fruto de esa maquiavélica modalidad de trabajo por varios frentes sería un primer acuerdo secreto firmado el 20 de agosto, por gestión de los calichines de Gloria.

 

EL CHUPO

Aparentemente, las cosas iban más o menos bien para Hurtado Miller —perdón— para Ismodes, durante agosto, hasta que el mal dado se interpuso en sus auspiciosas perspectivas. Pues en la noche del cuatro del presente, en el Hotel de Turistas de la Blanca Ciudad, el equipo reservista de Gloria logró —a espaldas de Ismodes— algo que parecía imposible: la suscripción de un Segundo acta de entendimiento con la dirigencia de Fongalsur, en cuyo contexto destacan básicamente los siguientes puntos: Que Gloria se compromete a restablecer el acopio de leche en toda la Cuenca, perdonando inclusive a los delincuentes que aguaban al producto y reajustando el precio de éste a 0.235 nuevos soles (el anterior era S/. 195), pero bajo la condición de que el Fondo pida al gobierno la continuidad de la recombinación y, encima, la aplicación de una sobretasa arancelaria a la importación de todos los productos lácteos terminados (en especial leches en bolsa, en taryo y en cartón, por supuesto), para que Gloria no tenga mayor competencia foránea en el mercado nacional. En este perentorio aspecto, el bisoño comando de Fongalsur cometió una “inocentada” que casi le cuesta el cuello.

Al día siguiente y sucesivos, Gloria inundó al país dando a conocer tamaño logro de su gente, ante el asombro de Hurtado Miller —perdón, una vez más— decimos de Ismodes, quien había llegado a ofrecer formalmente un precio de S/. 0.250 (15 más que el dado por el otro equipo), además —lógicamente— de “la reinserción del país con el BID”.

Hecho público el acuerdo, se derramó la leche arequipeña. Pues las bases y los ex dirigentes más lúcidos de Fongalsur cuestionaron frontalmente la esencia del mismo obligando a su ingenua dirigencia a adoptar dos decisions cruciales: A) Dirigir una carta al Ministro de Agricultura, desconociendo el acta promocionada por Gloria y expresando su respaldo total al D.L. 653; y B) Convocar a una Asamblea General Extraordinaria, que se realizaría el 11 último, en cuyo marco las bases de Fongalsur desahuciaron por completo la alternativa de la recombinación (punto 3 del acuerdo de marras), devolviendo la leche a su nivel, aunque Gloria siga empanada en demostrar —vía comunicados a toda página— que “miles de ganaderos” de esa Cuenca piensan y deseen —como ella— todo lo contrario.

 

APRENDER LA LECCIÓN

La presente crónica cierra cuando la “Guerra de la lehe” está en ese punto, pero con la posición antirrecombinatoria de la gran masa de productores expuesta y ratificada definitivamente en el comunicado que aparece en esta misma edición.

¿Cuál sera la reacción y el próximo paso de la gran industrial láctea y específicamente de Gloria S.A.? Si ambas han aprendido la lección, sin duda se adecuarán a lo dispuesto por la Ley y lo decidido por los ganaderos. No tienen otra opción racional, aunque el Ing. Juan Carlos Hurtado Miller y sus asociados sigan diciendo que el BID puede negarnos sus favores, por el sencillo hecho de no ceder a las burdas presiones y pretensions de ese grupo, y más bien sostener una norma orientada a generar competitivamente más leche peruana para todos los peruanos.

Lo que Gloria no dice

Aquí algunos detalles básicos que Gloria S.A. no suele decir en su Guerra envolvente y confusionista contra la Décimoquinta Disposición Complementaria de la Ley de Promoción de las Inversiones en el Sector Agrario (D.L. 653), que prohíbe la recombinación industrial-comercial de insumos lácteos importados y leche fresca nacional a partir del 1 de noviembre de 1991.

  1. En ningún lugar del mundo se da esta práctica a nivel industrial-comercial, sencillamente porque ello equivale a adulteración del producto natural.quí algunos detalles básicos que Gloria S.A. no suele decir en su Guerra envolvente y confusionista contra la Décimoquinta Disposición Complementaria de la Ley de Promoción de las Inversiones en el Sector Agrario (D.L. 653), que prohíbe la recombinación industrial-comercial de insumos lácteos importados y leche fresca nacional a partir del 1 de noviembre de 1991.
  2. Desde el seis de julio de 1984, existe una norma oficial que define claramente lo que es y debe ser la verdadera leche evaporada. Se trata del Decreto Supremo N° 014-84-SA., Reglamento Sanitario de Alimentos, cuyo artículo 305 textualmente dice: “Leche evaporada: Es el producto que se obtiene extrayendo parte del agua de la constitución de la leche cruda entera…”. O sea, leche fresca parcialmente deshidratada y concentrada, mas no mezclada con insumos lácteos foráneos, como aún viene ocurriendo. ¿Qué corona tiene la industria evaporadora para desacatar esta norma?
  3. La mayoría de plantas procesadoras —con excepción de Gloria, Laive y quizás Nestlé— que venían trabajando con insumos importados, ha decidido adecuarse al mandato del D.L. 653, tras comprender la orientación benéfica de éste y verificar los resultados positivos de las plantas que operan exclusivamente con leche fresca.
  4. Mientras Gloria S.A. ha decidido pagar a los ganaderos de la cuenca del sur solo 0.235 soles por litro, la liberteña “Danlac” está otorgando 0.260 soles y la limeña Estancias Ganaderas Asociadas S.A. (leche “Vigor” y “La Colmena”) nada menos que 0.300 ¿Dónde está el cacareado espíritu promotor y justiciero de la mayor evaporadora-recombinadora del país?
  5. No hay ninguna posibilidad de desabastecimiento lácteo en el mercado nacional, como amenaza Gloria, sencillamente porque ahora existe una creciente oferta competitiva de diversas leches nacionales y extranjeras, lo cual —además— impide una disparada unilateral de ciertos precios; y
  6.  Ninguna de las empresas transitoriamente afectadas por el D.L. 653, con excepción de Gloria, ha hecho tanto despliegue de recursos y maniobras para tratar de tumbar a una Ley aceptada y apoyada por la mayoría absoluta de peruanos.